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Aunque no lo crean, hace menos de 30 años aquí en Costa Rica, si estabas en un bar o disco gay y veías encenderse una luz blanca, ya sabías que había llegado la policía. Asumías que debías separarte de tu pareja, pretendías ser buga y no te resistías a los abusos de las autoridades, o sea, te rendías.
Seguro todos hemos oído hablar sobre las celebraciones del orgullo gay que tienen lugar a finales de junio. Es importante recordar la historia y que toda la comunidad, especialmente los y las jóvenes, sepan lo que sucedió y que reconozcan el poder que tiene alzar la voz, reaccionar, organizarse, luchar por una razón específica y no dar ni un paso atrás.
El 28 de junio de 1969 por primera vez en la historia estadounidense gays, lesbianas y travestis en Nueva York se resistieron a una redada y públicamente se opusieron a la arbitrariedad policial diciendo no a la discriminación y no a la privación de sus derechos civiles. Desde entonces la fecha ha sido adoptada a nivel mundial como un día en el que se conmemora la lucha por los derechos humanos de la diversidad sexual.
La comunidad BGLT de Costa Rica también en su oportunidad ha reaccionado definitivamente ante el atropello y se ha organizado. Ha denunciado la corrupción de las autoridades, ha dicho “no” al abuso, ha luchado y ha ganado.
Quienes batallaron en Nueva York usaron piedras, ladrillos, fuego, latas y todo lo que consiguieron para luchar. Pero sobretodo recurrieron a su valentía, decidiendo dejar de ser víctimas y diciendo “basta de tanta mierda, tenemos derechos”.
Aunque la violencia en 1969 puede ser censurada por algunos, la verdad es que el resultado fue tan positivo que aún después de tanto tiempo, sigue vigente en el mundo. La batalla de “Stonewall” fue una masa de furia contenida que fue liberada esa noche pero sus logros aún no son suficientes para nosotros/as pues aquí no existe un trato igualitario y pues aún hoy, hay quienes pretenden que otras personas decidan cuáles son los derechos de la comunidad BGLT.
Seamos valientes, tengamos confianza, decidamos cuáles serán nuestras armas pues esta vez, la comunidad no se rendirá. Hoy, cualquier intento por la consecusión de nuestros derechos, es tan solo una batalla más en una guerra que, al igual que en otros países, terminará en victoria. Esta victoria solo será alcanzada si al igual que hace 41 años en Stonewall, nuestra comunidad se levanta y dice: “Basta de tanta mierda, también tengo derechos y los vas a respetar”.
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